En el siglo XIX se creía que las corrientes y las aguas imantadas eran claves en la curación de numerosas dolencias. Con los avances tecnológicos proliferan una gran cantidad de dispositivos electromagnéticos, como el teléfono móvil o los hornos microondas que suman su campo electromagnético al campo magnético terrestre lo que aumentan de forma exagerada la densidad de ondas en el medioambiente. Esta es la razón de que hoy en día exista una enorme prevención social al impacto que un exceso de campos magnéticos pueden producir sobre la salud humana.
REDES entrevista a Antonio Hernando, catedrático de Magnetismo de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) que afirma que no hay ninguna evidencia científica de que estar sujetos a un campo magnético determinado pueda causar enfermedades graves. Intervienen también en el programa Núria Duffo, ingeniera de Telecomunicaciones y Elies Molins, investigador científico del CSIC.
Vía: TV1 – Programa Eduard Punset, Redes
